Las semana previa a las negociaciones aquí en Bangkok varios jefes de estado de las grades potencias nos dieron muchas esperanzas durante la Asamblea General de la ONU y la cumbre del G-20 en Pittsburg, Estados Unidos. El ejemplo mas claro lo dió el primer ministro de Japón Yukio Hatoyama, quien anunció que Japón reduciría sus emisiones en un 20% para el 2020 tomando como base sus emisiones de 1990.
A pesar de todas las promesas y anuncios hechos antes de las negociaciones en Bangkok, que por cierto generó grandes expectativas, las posiciones de los negociadores de los países desarrollados aquí en Bangkok no han cambiado. En la sesión general del viernes para evaluar los avances del segundo periodo de compromisos del Protocolo de Kyoto la conclusión es clara (y triste): No hay voluntad política de los países desarrollados para comprometerse a reducir sus emisiones y menos para proveer el financiamiento necesario para que los países en vías de desarrollo se adapten a los efectos del cambio climático. ¿Y a dónde se fue voluntad política de los países desarrollados?
